La vicepresidenta destacó que la interrupción del orden constitucional en el país fue impulsada y avivada por organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, que jugaron un papel clave en la desestabilización política y social durante ese período.
La vicepresidenta Victoria Villarruel afirmó que, durante estas décadas, la memoria ideológica ha reemplazado a la historia real, presentando a los uniformados como los únicos responsables y a los miembros de organizaciones armadas terroristas como víctimas.
En el 49° aniversario del golpe de Estado de 1976, Villarruel expresó, en una publicación en sus redes sociales, que esta fecha recuerda una época trágica para todos los argentinos, refiriéndose a la interrupción del orden constitucional, alimentada por grupos armados como Montoneros y el ERP, que atacaron al gobierno democrático elegido por el pueblo. Además, destacó que los terroristas amnistiados en 1973 siguieron desafiando al país, atacando a las fuerzas militares, asesinando civiles, colocando bombas y tratando de dividir a la nación al centrar el conflicto en Tucumán.
Villarruel afirmó que la intervención de una presidenta constitucional y las Fuerzas Armadas evitó que el terrorismo marxista concretara su plan de asesinar a un millón de personas para instaurar una dictadura similar a la cubana. Sostuvo que, con el tiempo, la memoria ideológica ha distorsionado la historia, responsabilizando exclusivamente a los uniformados y presentando a los miembros de organizaciones armadas como víctimas.
Según la vicepresidenta, el dolor de aquella época ha sido manipulado por quienes reivindican a los responsables de atentados, secuestros y hechos de violencia que desangraron al país con una revolución que, según ella, no contaba con el apoyo de la sociedad. También denunció que las 17.380 víctimas del terrorismo han sido invisibilizadas y borradas de la historia en favor de quienes originaron ese sufrimiento.
Villarruel señaló que, casi cinco décadas después, Argentina sigue dividida, con los mismos antagonismos de los años 70, y expresó su solidaridad con las víctimas del terrorismo, quienes –según su postura– aún esperan ser reconocidas y reparadas por el Estado.














