A medida que la crisis climática se vuelve más urgente, el mundo tecnológico enfrenta una pregunta clave: ¿cómo innovar sin seguir dañando el planeta? La respuesta comienza a tomar forma con el auge de la tecnología verde o green tech, un conjunto de soluciones diseñadas para reducir el impacto ambiental y promover la sostenibilidad.

Desde centros de datos que funcionan con energía renovable hasta dispositivos electrónicos reciclables y software que optimiza el consumo energético, la industria tecnológica está comenzando a cambiar su enfoque. Grandes empresas como Google, Apple y Microsoft ya se han comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono, mientras startups están desarrollando desde paneles solares más eficientes hasta baterías ecológicas y sistemas de captura de CO₂ con IA.

Además, tecnologías como blockchain, sensores IoT y big data están siendo utilizadas para monitorear la salud del planeta en tiempo real: desde la deforestación en la Amazonía hasta los niveles de contaminación en grandes ciudades.

Sin embargo, el desafío sigue siendo enorme. La fabricación de dispositivos, el uso masivo de energía en redes y el crecimiento constante del consumo digital también dejan una huella considerable. Por eso, el futuro de la tecnología deberá ser no solo inteligente, sino también responsable.

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