La protesta semanal fue reprimida por fuerzas de seguridad con gases y palos. Hubo detenidos, heridos y denuncias de violencia por parte de los manifestantes.
La marcha que cada miércoles reúne a jubilados frente al Congreso terminó con serios incidentes. Efectivos de Gendarmería avanzaron contra los manifestantes cuando intentaban cortar la calle con un “semaforazo”, aplicando el protocolo antipiquetes impulsado por el Gobierno nacional.
Los enfrentamientos dejaron al menos cuatro personas detenidas y varias heridas. Además, otras catorce fueron demoradas en estaciones ferroviarias, mientras intentaban llegar a la protesta. La represión fue registrada en videos que circularon rápidamente por redes sociales.
Desde el Gobierno, la ministra Patricia Bullrich defendió el operativo, argumentando que se trató de un intento de evitar bloqueos y acciones violentas. Sin embargo, organizaciones sociales y referentes opositores cuestionaron duramente la represión a una manifestación encabezada por adultos mayores.














