Con la nueva regulación del Reprocann, se establecen límites más estrictos para ONG y clubes de cultivo, aunque se mantiene el autocultivo para pacientes particulares.
El Gobierno modificó las condiciones para el uso y cultivo de cannabis medicinal a través de la Resolución 1780/2025. Mientras los pacientes individuales conservarán el permiso de autocultivo por tres años, las organizaciones y terceros cultivadores enfrentarán controles más estrictos y nuevos requisitos administrativos.
La figura del “tercero cultivador” solo podrá asistir a un paciente registrado, con un máximo de 18 plantas y siempre que se presenten certificados legales, informes médicos y constancia de buena conducta. En paralelo, los usuarios que aún no hayan sido aprobados en el sistema deberán reinscribirse.
Las organizaciones civiles, como ONG y clubes, tendrán que renovar su permiso anualmente, presentar listados de usuarios y someter sus cultivos a controles técnicos. También deberán nombrar un responsable médico que evalúe las dosis y concentraciones de THC utilizadas. Desde sectores del cultivo solidario advirtieron que la medida podría afectar el acceso equitativo al cannabis terapéutico.














