El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, advirtió que si no hay acuerdo con los gobernadores respecto a las políticas fiscales, será el Congreso quien defina la situación. Además, dejó en claro que el Gobierno no tiene margen para eliminar las retenciones al campo, debido a las restricciones presupuestarias actuales. 

Guillermo Francos, jefe de Gabinete, se refirió a la creciente presión de los gobernadores por más fondos nacionales y una nueva ley de coparticipación. Aclaró que el Gobierno no está dispuesto a ceder frente a pedidos que comprometan el equilibrio fiscal. Aunque se mostró abierto al diálogo, advirtió que si no hay consenso, será el Congreso el encargado de resolver el tema. También recordó que la reforma del esquema de coparticipación es una deuda histórica pendiente desde 1994 y que, aunque algunos mandatarios provinciales la impulsan y otros no, el Ejecutivo tiene intención de avanzar en ese camino.

Sobre el reclamo del sector agropecuario respecto a las retenciones, Francos reconoció que se trata de un impuesto distorsivo, pero sostuvo que actualmente no es posible eliminarlas por completo. Explicó que, si bien ya se aplicaron bajas en sectores puntuales como las economías regionales, trigo y cebada, la eliminación total requiere primero consolidar el equilibrio fiscal y lograr un crecimiento económico sostenido. Señaló que el ajuste aplicado en el gasto público ha sido significativo, pero que no puede revertirse de forma inmediata sin caer en errores del pasado.

En materia económica, Francos indicó que la actividad muestra signos de recuperación, con un crecimiento interanual superior al 5% y un aumento en la recaudación. Subrayó que esto habilita futuras reducciones impositivas, aunque evitó hablar de una devaluación, al tiempo que confirmó que el tipo de cambio se mantiene dentro de un esquema controlado. También mencionó que, aunque hay una salida de divisas por turismo, la principal demanda de dólares se destina a la importación de bienes de capital, lo cual interpreta como una señal de reactivación de la inversión.

Por último, el funcionario insistió en la necesidad de avanzar con reformas estructurales, como una nueva arquitectura tributaria y cambios en las leyes laborales. Criticó tanto a sindicatos como a sectores empresariales por resistirse a estas transformaciones, y destacó que el Congreso será clave para aprobar los cambios. En cuanto a sus cruces con legisladores y las recientes declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner, desestimó sus afirmaciones y defendió el rumbo económico actual. También se refirió al incidente en el Senado, donde fue insultado, y afirmó que no volverá a presentarse si no se garantizan condiciones de respeto institucional.

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