Lejos de ser solo una forma de entretenimiento, los videojuegos están ganando terreno como herramientas terapéuticas. Algunos títulos ya fueron aprobados por agencias de salud como tratamiento médico.

Uno de los casos más conocidos es «EndeavorRx», un videojuego desarrollado específicamente para tratar el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en niños. Fue autorizado por la FDA en 2020.

Este juego no busca entretener solamente, sino estimular áreas del cerebro relacionadas con la concentración y el control de impulsos. Los resultados son prometedores: muchos pacientes muestran mejoras reales.

Además, otros estudios demuestran que los videojuegos pueden ayudar en rehabilitación física, tratamiento del estrés postraumático, fobias y ansiedad. Todo depende de cómo estén diseñados.

La «gamificación» de la salud también permite mejorar la adherencia a tratamientos, especialmente en jóvenes. Al convertir la terapia en una experiencia interactiva, se reduce el abandono.

¿La medicina del futuro incluirá una consola junto al estetoscopio? Todo indica que sí. Y cuanto más comprendamos el potencial del juego, más formas encontraremos de sanar jugando.

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