El jefe de Gabinete reconoció públicamente la existencia de una “crisis política” dentro del Gobierno, caracterizada por tensiones crecientes y desacuerdos cada vez más marcados entre las principales figuras nacionales. 

En un contexto de creciente tensión entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, advirtió que el conflicto interno en el oficialismo solo podrá encaminarse si la titular del Senado muestra un mayor alineamiento con las decisiones del Ejecutivo. Según Francos, la posibilidad de recomponer la relación depende de gestos concretos de apoyo por parte de Villarruel, aunque insistió en que desde el Gobierno no están dispuestos a ceder sin condiciones claras.

El funcionario señaló que, si bien no se trata de una crisis institucional, sí existe una crisis política dentro de La Libertad Avanza, con diferencias que se han vuelto cada vez más evidentes entre los principales dirigentes. El episodio que agravó la interna fue la sesión del Senado del 8 de julio, cuando Villarruel habilitó el debate de proyectos impulsados por la oposición, como el aumento a jubilados y la declaración de emergencia en discapacidad. Estas decisiones fueron interpretadas por Milei como una traición, y por Francos como un quiebre en la confianza política.

En paralelo, Villarruel respondió con críticas al manejo del Gobierno y defendió su rol institucional, reclamando más diálogo y cuestionando decisiones presupuestarias del Ejecutivo. Además, se mostró molesta por no haber recibido el control de áreas sensibles como Defensa y Seguridad, responsabilidades que Milei le había prometido durante la campaña pero que finalmente quedaron en manos de referentes del PRO. Francos justificó ese cambio afirmando que las condiciones políticas variaron tras el triunfo electoral.

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