Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, le bajó el tono a la audiencia en el Congreso en la que participaron los periodistas Jorge Rial y Mauro Federico, quienes denunciaron persecución y aprietes por parte del Gobierno. Según aclaró, no se trató de una reunión oficial de comisión, sino de un “encuentro informal” promovido por sectores de la oposición con fines políticos y de “promoción mediática”.

Menem explicó que la actividad no tuvo citación reglamentaria, ni apoyo administrativo, ni temario parlamentario alguno. “No fue una reunión de comisión, sino un espacio cedido a pedido de legisladores, como sucede habitualmente”, señaló desde su cuenta de X.

Mientras el oficialismo buscó restarle entidad al encuentro, Rial aseguró que es víctima de una campaña de hostigamiento con el aparato estatal, que incluyó una denuncia del Ministerio de Seguridad y hasta la aparición de un Falcon frente a su casa como gesto intimidatorio. A su vez, Federico se despegó de las acusaciones de vínculos con servicios de inteligencia y reivindicó el trabajo periodístico que llevan adelante.

La audiencia se dio en medio del escándalo por la filtración de audios vinculados a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de versiones cruzadas entre el Gobierno y la oposición: mientras el oficialismo denuncia una operación de espionaje kirchnerista, los periodistas insisten en que seguirán difundiendo el material sensible que comprometería a la actual gestión.

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