El candidato designado a dedo desde Buenos Aires respaldó iniciativas que implicaron la cesión de tierras en Casa de Piedra y la consecuente pérdida de regalías petroleras para General Roca, generando disputas políticas y judiciales y críticas incluso dentro de su propio espacio. Pese a eso, hoy busca representar a los rionegrinos en el Congreso.

La candidatura de Martín Soria por Fuerza Patria abre un nuevo capítulo en la política rionegrina. Su postulación al Senado, decidida en la mesa chica del espacio desde Buenos Aires, reavivó viejas polémicas y dejó en evidencia las tensiones internas que atraviesa la fuerza.

El dirigente carga con un historial de decisiones cuestionadas, entre ellas su aval a los acuerdos sobre Casa de Piedra, que derivaron en la cesión de tierras y en la pérdida de regalías petroleras para General Roca. Aquella postura no solo generó un fuerte rechazo de sectores opositores, sino también críticas puertas adentro de su propio partido, que aún hoy marcan distancia respecto de esa definición.

A pesar de este prontuario de controversias, Soria intenta instalarse como referente con proyección nacional y busca ocupar una banca en el Senado. Sus detractores señalan incongruencias entre su discurso de defensa de los intereses provinciales y las decisiones que adoptó en el pasado, mientras que sus aliados destacan su experiencia y su llegada a sectores del peronismo tradicional.

La campaña, marcada por un clima de polarización, pondrá a prueba hasta qué punto los rionegrinos están dispuestos a darle una nueva oportunidad a un candidato que divide aguas dentro y fuera de su espacio político.

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