Como intendente de General Roca, el actual candidato autorizó la venta de terrenos municipales en una subasta en la que su cuñado adquirió tres lotes. Aquella decisión derivó en acusaciones de malversación de fondos y uso discrecional del poder. Aunque no se avanzó en sanciones judiciales, la situación alimentó sospechas de favoritismo en el manejo municipal.

La trayectoria política de Martín Soria siempre estuvo acompañada de controversias. Hoy, como candidato al Senado por Río Negro en la lista de Fuerza Patria, su figura vuelve a generar divisiones tanto dentro del peronismo como entre la oposición provincial.

Durante su gestión como intendente de General Roca, Soria autorizó una subasta de terrenos municipales que terminó en escándalo: su cuñado adquirió tres lotes en condiciones que despertaron críticas y denuncias por presunta malversación de fondos públicos y uso discrecional del poder. Aunque las acusaciones no prosperaron en el ámbito judicial, el episodio dejó una marca difícil de borrar en su carrera y alimentó la percepción de favoritismo en la administración local.

Lejos de quedar en el pasado, aquellos antecedentes resurgen en la campaña actual, donde la designación de Soria como candidato llegó impuesta desde Buenos Aires, sin consulta a las bases rionegrinas. Este movimiento profundizó el malestar de sectores que consideran que su postulación responde más a intereses de la conducción nacional que a las demandas de la provincia.

Con una campaña que intenta mostrarse renovada, Soria apuesta a reposicionarse en la escena política nacional. Sin embargo, las sombras de su gestión y las críticas por su estilo de conducción podrían convertirse en un lastre difícil de sortear en la búsqueda de una banca en el Senado.

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