El Servicio Penitenciario Federal (SPF) avaló el pedido de salidas transitorias presentado por Christian Von Wernich, el sacerdote que ofició como capellán de la Policía Bonaerense durante la última dictadura cívico-militar y que en 2007 fue condenado a cadena perpetua por su participación directa en secuestros, torturas y homicidios.

La solicitud busca autorizarlo a viajar a Corrientes para visitar a su hermano, compromiso que el represor promete cumplir “bajo su palabra de honor” antes de regresar a la Unidad 34 de Campo de Mayo, donde cumple su pena desde septiembre de 2003. El pedido fue remitido al Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, el mismo que dictó la sentencia, luego de que la institución eclesiástica donde Von Wernich pretendía alojarse rechazara su traslado el año pasado.

Organismos de derechos humanos y referentes políticos cuestionaron duramente el apoyo del SPF, que depende del Ministerio de Seguridad. Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda y querellante en el juicio que condenó a Von Wernich, lo definió como “una pieza clave del genocidio” y recordó que su rol fue central en los centros clandestinos del Circuito Camps, el COTI Martínez y el Puesto Vasco.

“Usaba su condición de sacerdote para arrancar confesiones bajo tortura, engañaba a las familias diciendo que sus hijos estaban en Europa y participaba activamente de secuestros y asesinatos. Nunca fue excomulgado por la Iglesia”, recordó Bregman.

A pocos días de un nuevo aniversario de su condena, la diputada remarcó que Von Wernich “no es un exgenocida” y que tanto él como otros represores “siguen cometiendo delitos al negarse a revelar el destino de los desaparecidos y de los niños apropiados durante el terrorismo de Estado”.

La posible concesión del beneficio reavivó el debate sobre las condiciones de detención de los condenados por crímenes de lesa humanidad y volvió a poner en el centro la demanda de verdad y justicia a casi medio siglo del golpe de Estado.

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