Alineado a las decisiones del centralismo porteño, Soria se opuso a medidas como la ley de reiterancia que establece prisión preventiva para reincidentes, el 80-20 que asegura que el 80% de los trabajadores en proyectos energéticos sean rionegrinos, la norma que permite cobrar la salud a extranjeros para descomprimir un sistema saturado y ficha limpia que prohíbe ser candidato a personas con condenas, dejando de lado iniciativas destinadas a proteger a los rionegrinos.
Siguiendo las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner desde Buenos Aires, Martín Soria rechazó leyes claves que priorizan el empleo y la transparencia en Río Negro. Alineado al centralismo porteño, el diputado nacional del kirchnerismo votó en contra de iniciativas impulsadas para fortalecer la seguridad, la justicia y las oportunidades laborales en la provincia.
Entre las medidas rechazadas se encuentra la ley de reiterancia, que establece prisión preventiva para delincuentes reincidentes, y la norma 80-20, que garantiza que al menos el 80% de los trabajadores en proyectos energéticos sean rionegrinos. Ambas propuestas apuntan a proteger a la ciudadanía y a asegurar que los beneficios del desarrollo local lleguen primero a los habitantes de la provincia.
Soria también se opuso a la ley de ficha limpia, que impide postularse a cargos públicos a personas con condenas judiciales, y a la iniciativa que permite cobrar la atención médica a extranjeros, medida destinada a descomprimir un sistema de salud que ya enfrenta una alta demanda. Con su voto, el dirigente kirchnerista volvió a priorizar las órdenes del poder central por sobre las necesidades concretas de los rionegrinos.














