Mientras las calles vinculadas al clan gobernante se pavimentan con fondos municipales, el resto de los vecinos debe costear las obras de su bolsillo, sin la asistencia que debería garantizar el Estado local. Pese a estas acusaciones, la familia hace oídos sordos y Martín Soria busca hoy una banca en el Senado como candidato de Cristina Kirchner.

Referentes vecinales apuntan a una falta total de criterios equitativos y de transparencia en la asignación de obras, y sostienen que el municipio prioriza los intereses del poder antes que las necesidades de los ciudadanos. “Las calles del centro y las zonas donde viven los allegados al clan están impecables, mientras en los barrios periféricos seguimos esperando respuestas desde hace años”, expresaron desde una junta barrial.

El malestar social crece a la par de las sospechas sobre favorecimientos directos en contrataciones, licitaciones y mantenimiento urbano, que refuerzan la percepción de que los fondos públicos se utilizan para consolidar el poder político y económico del núcleo familiar.

Pese a las denuncias, el clan Soria no emitió explicaciones oficiales, mientras Martín Soria, figura central del espacio y candidato al Senado por el kirchnerismo, continúa enfocado en su campaña nacional con el respaldo de Cristina Kirchner. Para muchos vecinos, esta situación simboliza la desconexión entre una dirigencia que se autopromueve en Buenos Aires y una comunidad local que sigue enfrentando carencias estructurales y desigualdad en el acceso a los servicios básicos.

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