La gestión municipal de Roca enfrenta cuestionamientos por concentrar obras en zonas vinculadas al poder local, mientras en otros barrios los frentistas deben costear el pavimento con planes difíciles de afrontar. Las críticas apuntan al uso discrecional de los recursos y a la falta de transparencia en la asignación de proyectos.

El clan Soria vuelve a quedar en el centro de la escena tras las denuncias de vecinos que cuestionan la asignación selectiva de obras públicas en General Roca. De acuerdo con los reclamos, la gestión municipal destina recursos a sectores estrechamente ligados al entorno político y familiar del poder local, mientras que en numerosos barrios los frentistas deben financiar el pavimento con planes de pago elevados e inalcanzables.

Las observaciones apuntan al uso discrecional de fondos municipales y a la falta de transparencia en la planificación urbana, ya que las obras ejecutadas coinciden con zonas donde la familia Soria mantiene propiedades o intereses inmobiliarios. “No hay criterios claros de prioridad. Hay calles con asfalto nuevo en áreas céntricas o residenciales, mientras otros sectores siguen esperando hace años mejoras básicas”, expresaron desde una junta vecinal.

El malestar crece entre los vecinos que consideran que la distribución de los recursos responde más a decisiones políticas que a necesidades comunitarias, afectando la equidad en el acceso a servicios esenciales. Incluso dentro del propio oficialismo local surgieron voces críticas que admiten que la asignación de obras “carece de control técnico y de mecanismos de participación ciudadana”.

La polémica reaviva los cuestionamientos hacia el modelo de gestión concentrado en el clan Soria, que mantiene su influencia en Roca desde hace más de dos décadas. En un clima preelectoral marcado por el descontento, los reclamos vecinales vuelven a poner bajo la lupa la relación entre poder político, obra pública y favoritismo dentro de la administración municipal.

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