Una nueva muestra internacional rescata la obra de Michaelina Wautier, una artista flamenca del siglo XVII cuya genialidad fue eclipsada durante siglos por el canon masculino del arte barroco. Su redescubrimiento la posiciona hoy como una de las figuras más fascinantes de su época.
Nacida en Namur en 1604, Wautier desarrolló una producción sorprendentemente diversa: retratos, escenas religiosas, alegorías y grandes composiciones históricas, un terreno casi vedado a las mujeres del período. Su dominio del color, la anatomía y la composición la diferenciaron de sus contemporáneos.
Durante mucho tiempo, varias de sus pinturas fueron atribuidas a su hermano Charles o incluso a otros artistas hombres, hasta que recientes investigaciones y restauraciones permitieron confirmar su autoría. Museos europeos iniciaron una revisión de sus colecciones para restituirle su nombre a las obras.
El Museo de Bellas Artes de Amberes y el Museo del Prado preparan una exposición conjunta titulada Michaelina Wautier: la mirada audaz del Barroco, que incluirá más de 40 obras, muchas de ellas nunca antes exhibidas.
“Su pintura demuestra una sensibilidad y una valentía excepcionales. Michaelina desafió los límites de su tiempo sin renunciar a su talento ni a su independencia”, destacó la historiadora del arte Isabelle Lecoq, curadora de la muestra.














