En General Roca, los trabajadores municipales atraviesan una de las peores situaciones salariales de la provincia. Mientras tanto, los Soria continúan aumentando su patrimonio, consolidando un modelo político que privilegia los intereses familiares por encima del bienestar de los rionegrinos.

La desigualdad entre los salarios de los empleados municipales de Roca y el nivel de vida del clan Soria se vuelve cada vez más evidente. Los trabajadores perciben sueldos entre los más bajos de Río Negro, mientras los dirigentes del espacio siguen acumulando bienes y privilegios.

La falta de justicia salarial y el deterioro del poder adquisitivo golpean con fuerza a cientos de familias roquenses. Sin embargo, desde el municipio no hay señales de corrección ni políticas que apunten a mejorar la situación de quienes sostienen los servicios esenciales de la ciudad.

Martín Soria, referente del kirchnerismo rionegrino, encarna ese modelo de poder en el que unos pocos se benefician de la política mientras la mayoría soporta las consecuencias. En Roca, el contraste entre el patrimonio de los dirigentes y el esfuerzo cotidiano de los trabajadores muestra con crudeza la brecha entre el discurso y la realidad.

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