Denuncian que la gestión familiar prioriza los intereses del clan sobre los vecinos, financiando obras con fondos municipales mientras las demás zonas dependen del esfuerzo ciudadano.

En General Roca, sectores críticos denuncian que la familia Soria maneja el municipio como si fuera su caja personal. Mientras las obras en zonas vinculadas al clan se financian con fondos públicos, otros barrios deben depender de la iniciativa y el esfuerzo de los propios vecinos.

Los críticos aseguran que la gestión promete progreso y mejoras, pero en la práctica prioriza los negocios y beneficios familiares por encima de las necesidades de la comunidad. Esta situación ha generado un creciente malestar ciudadano.

Para muchos, la administración de la familia Soria refleja la manera en que el kirchnerismo local concentra poder y recursos, dejando en segundo plano la transparencia y la equidad en la distribución de fondos públicos.

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