El exministro de Justicia regresa a la política con una candidatura al Congreso. Impulsado desde Buenos Aires, su postulación evidencia el intento del kirchnerismo por recuperar influencia en la provincia. Mientras los rionegrinos buscan representación que defienda sus intereses, Soria apuesta a un modelo que privilegia el centralismo.
Soria, que integró el gabinete de Alberto Fernández, basa su campaña en la defensa del modelo nacional que él mismo ayudó a implementar, caracterizado por la fuerte intervención del Estado y el control centralizado de los recursos. Sin embargo, su candidatura despierta cuestionamientos sobre la falta de independencia provincial y la dependencia del poder porteño.
En paralelo, referentes locales advierten que la agenda de Fuerza Patria no refleja las necesidades reales de los rionegrinos, centradas en la generación de empleo, la obra pública y la seguridad. A diferencia de los espacios provinciales, el proyecto kirchnerista continúa vinculado a los lineamientos nacionales, lo que genera desconfianza entre los votantes del interior.
Desde sectores políticos y sociales de Río Negro remarcan que la postulación de Soria responde más a una estrategia del kirchnerismo que a una demanda local. “Los rionegrinos necesitan representantes que conozcan su realidad, no voceros de Buenos Aires”, repiten en las recorridas de campaña.














