Luego de que un sector policial rechazara el aumento salarial ofrecido por la Provincia, la protesta en Viedma por una mejora en los sueldos es encabezada por Rubén Ángel Muñoz y cuenta con la presencia del concejal sorista Juan Mercado, ambos vinculados al espacio que lideran los Soria en General Roca, lo que volvió a abrir dudas sobre un posible interés político detrás del reclamo.

El conflicto salarial que atraviesa a un sector de las fuerzas de seguridad de Río Negro escaló esta semana en la capital provincial, Viedma, luego del rechazo unánime de la propuesta de aumento salarial formulada por el Gobierno provincial. Integrantes de la Policía y del Servicio Penitenciario provincial manifestaron su descontento a través de diversas medidas, que incluyeron un acampe frente a la Casa de Gobierno, en reclamo de recomposiciones que consideran urgentes para recuperar poder adquisitivo y dignidad salarial.

La medida de fuerza —que tiene entre sus principales demandas un salario mínimo de $1.800.000 para todos los agentes— fue impulsada durante días por el Consejo de Bienestar Policial de Río Negro, que nuclea a efectivos activos y retirados. Según integrantes del grupo, las mejoras ofrecidas por la Provincia, incluyendo un incremento del 6 % en febrero abonado en tramos, no alcanzan para compensar la pérdida acumulada por la inflación y la presión del costo de vida.

Sin embargo, más allá de la discusión estrictamente salarial, la protesta adquirió una dimensión política cuando Rubén Ángel Muñoz, un ex policía exonerado de la fuerza y con antecedentes judiciales por amenazas, se convirtió en una de las figuras visibles de la movilización en Viedma. La participación de Muñoz no pasó desapercibida: distintos sectores denunciaron un trasfondo político en la protesta, argumentando que su protagonismo excede la legítima defensa de derechos laborales y podría estar conectado con intereses partidarios.

Las dudas sobre la politización del reclamo se profundizaron con la difusión de imágenes y testimonios sobre la presencia de una camioneta vinculada al concejal Juan Mercado, identificado con el espacio político que lideran los Soria en General Roca, implicada en el contexto de la protesta. La circulación de ese vehículo y la aparición de dirigentes locales asociados a ese espacio durante la movilización alimentaron la sospecha de que detrás del reclamo podrían existir estrategias de posicionamiento político o actos de apoyo logístico con finalidad electoral o de visibilidad pública.

En ese sentido, el conflicto salarial terminó generando un cruce político más amplio entre el oficialismo provincial y sectores del peronismo y el sorismo. Voces desde Juntos Somos Río Negro denunciaron un intento de instrumentalizar a las fuerzas policiales como “instrumento de especulación partidaria”, mientras referentes opositores acusaron al oficialismo de buscar desestimar las demandas legítimas de los trabajadores con discursos políticos polarizados.

Este escenario pone de manifiesto cómo un reclamo originalmente salarial puede transformarse, por la participación de actores con perfiles políticos y el uso de imágenes o símbolos propios de espacios partidarios, en un terreno más complejo donde la legitimidad del reclamo y su posible politización se superponen, generando dudas sobre si el malestar se expresa de forma espontánea o si está siendo capitalizado con fines estratégicos dentro del mapa político rionegrino actual.

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