Vecinos de calle Güemes, muchos de ellos adultos mayores, reclamaron que no están en condiciones de pagar el nuevo cobro por la obra. Pese a escuchar los planteos, concejales oficialistas y funcionarios de la gestión Soria defendieron la tasa y no dieron marcha atrás.

El encuentro se realizó en el centro comunitario del barrio San Cayetano, donde vecinos de distintos puntos de la ciudad expresaron su malestar por el esquema definido por la gestión municipal para financiar el conector vial de calle Güemes, una obra que se ejecuta entre Mendoza y Jujuy y que forma parte del Plan de Conectividad e Infraestructura Vial.

El punto más cuestionado es que el Municipio no solo cobra la obra a quienes viven sobre la calle intervenida, sino también a vecinos considerados “beneficiarios indirectos”. Según el esquema aprobado, el 25% del costo recae sobre los frentistas directos, mientras que el 75% restante se distribuye entre contribuyentes que no tienen frente sobre Güemes, pero que, de acuerdo con la interpretación municipal, también se verían favorecidos por la mejora vial.

Durante la reunión, los vecinos reclamaron que el cobro resulta injusto y difícil de sostener, especialmente para jubilados y familias que aseguran no haber sido consultadas de manera suficiente antes de recibir la tasa. También cuestionaron que se les exija pagar por una obra que, en muchos casos, consideran lejana a su vida cotidiana.

Desde el oficialismo defendieron la medida y explicaron que la calle Güemes fue definida como un conector vial, es decir, una arteria de circulación estratégica para unir barrios, mejorar la movilidad y ordenar el tránsito en la ciudad. Bajo ese criterio, sostuvieron que el beneficio no sería exclusivo de los frentistas, sino de un sector más amplio de la comunidad.

Uno de los puntos aclarados por los concejales fue el monto que deberán pagar los vecinos no frentistas. Según señalaron, la contribución no sería de seis cuotas de $35.000, como había circulado públicamente, sino de un total cercano a los $35.000, con la posibilidad de abonarlo en seis cuotas de aproximadamente $5.900 sin interés.

Sin embargo, la explicación no alcanzó para desactivar el reclamo. Los vecinos insistieron en que el problema no se limita al monto, sino al criterio de cobro y a la decisión de trasladar parte del costo de la obra a contribuyentes que no viven sobre la calle asfaltada.

El conflicto también llegó a la Justicia. Un grupo de vecinos no frentistas presentó una demanda ante el Juzgado Contencioso Administrativo de Roca, cuestionando la constitucionalidad de las ordenanzas que habilitaron el cobro. Entre los argumentos, plantean que la tasa funcionaría como un impuesto encubierto y que se exige de manera anticipada, antes de la finalización de la obra.

Pese a los cuestionamientos, la gestión municipal no dio marcha atrás. Funcionarios y concejales oficialistas defendieron el sistema de financiamiento y remarcaron que este tipo de esquema ya fue utilizado en otras obras de la ciudad.

La obra de calle Güemes continúa en ejecución y contempla pavimento, cordón cuneta, estacionamientos con adoquines, alcantarillas, conexiones domiciliarias y obras complementarias. Pero mientras el Municipio la presenta como una intervención clave para mejorar la conectividad urbana, entre los vecinos crece el malestar por una tasa que consideran inconsulta, desigual y difícil de pagar.

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