La obra, presentada como una de las más importantes de la gestión del intendente de Río Gallegos, comenzó a deteriorarse apenas fue habilitada, poniendo en duda la calidad de los trabajos realizados con fondos públicos.

La Rotonda Samoré, ejecutada por el Municipio de Río Gallegos en el marco de la transformación de la Autovía 17 de Octubre en avenida, fue inaugurada por el intendente Pablo Grasso como una de las obras más importantes de su gestión. Sin embargo, apenas unos días después de su habilitación, comenzó a presentar baches y signos de deterioro en el pavimento.

La situación vuelve a poner en duda la calidad de las obras realizadas con fondos públicos por la gestión municipal. La obra representó una inversión millonaria en un contexto donde la capital provincial arrastra reclamos históricos por calles sin pavimentar y falta de servicios esenciales.

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