La polémica que se desató durante una competencia de HYROX en Beijing ya tuvo una consecuencia concreta: la organización modificó su reglamento para establecer qué debe ocurrir cuando un atleta presenta una situación física que pueda poner en riesgo su salud o la de otros participantes. La nueva normativa contempla expresamente casos de sangre, vómito, orina o materia fecal y habilita al director de carrera a retirar al competidor.
La modificación llegó después de lo ocurrido el sábado 12 de septiembre con la australiana Joanna Wietrzyk, campeona mundial de su categoría. Durante la prueba, la atleta sufrió un fuerte episodio de incontinencia estomacal, pero decidió continuar hasta completar el recorrido y cruzar la meta en el primer puesto, con un tiempo de 1 hora, 1 minuto y 23 segundos.
El episodio generó fuertes críticas entre otros participantes, especialmente porque la competencia se desarrolla en un circuito cerrado donde los atletas comparten máquinas, alfombras y estaciones de ejercicio. Según el testimonio de una competidora que presenció lo sucedido y habló con EFE, los restos quedaron sobre distintas zonas del circuito y la limpieza no se realizó inmediatamente. La testigo aseguró incluso que algunos participantes se mancharon y que hubo personas que resbalaron.
Frente a la repercusión del caso, el cofundador de HYROX, Moritz Fürste, reconoció públicamente que la organización cometió un error. “HYROX cometió un error al no reaccionar de inmediato durante la carrera”, sostuvo, y pidió disculpas a quienes pudieron haberse visto afectados. El dirigente también admitió que era responsabilidad de la empresa prever situaciones de este tipo y aseguró que ya se habían iniciado cambios en los procedimientos.
La nueva disposición fue incorporada al apartado 12.3 del reglamento, correspondiente a los casos de “Did Not Finish” (DNF). Allí se establece que, si la sangre, el vómito, la orina o las heces de un competidor representan un riesgo para su bienestar o generan un peligro de contaminación para él mismo o para otros atletas, el director de carrera podrá retirarlo por motivos médicos y de higiene.
En caso de que se tome esa decisión, el participante será registrado oficialmente como DNF, es decir, como alguien que no terminó la competencia. La determinación quedará en manos del responsable de la carrera y deberá basarse en los procedimientos médicos y sanitarios establecidos por la organización.
La actualización busca cerrar una zona gris que quedó expuesta durante el evento de Beijing. HYROX aseguró que ya contaba con protocolos médicos y de biocontaminación, pero reconoció que lo ocurrido evidenció dificultades para aplicarlos de manera clara en una competencia que combina participación masiva y atletas de elite.
El caso también abrió un debate sobre los límites de la exigencia deportiva. HYROX combina ocho kilómetros de carrera, divididos en ocho tramos de un kilómetro, con ocho estaciones de ejercicios funcionales como remo, empuje y arrastre de trineo, estocadas con saco de arena, traslado de pesas, burpees y lanzamientos de balón medicinal. El formato exige un alto nivel de esfuerzo físico y, en determinadas circunstancias, puede llevar a los competidores a continuar pese a presentar síntomas o problemas de salud.
Wietrzyk, que después de la prueba fue atendida en un centro médico, publicó inicialmente una fotografía desde una camilla y un mensaje en redes sociales en el que celebraba su victoria. La publicación fue posteriormente eliminada luego de recibir críticas por haber continuado en competencia. La organización, sin embargo, también condenó las amenazas que la atleta habría recibido en internet y anunció que investigará esos mensajes.
Más allá de la controversia, HYROX decidió convertir el episodio en un cambio concreto de sus reglas. La empresa, creada en 2017 y actualmente presente en más de 20 países, reconoció que el crecimiento internacional de la disciplina genera situaciones nuevas que requieren protocolos cada vez más precisos.
Con la nueva normativa, el director de carrera tendrá ahora una herramienta específica para intervenir ante episodios que puedan representar un riesgo sanitario, incluso cuando el propio atleta pretenda continuar. El objetivo será evitar que una situación similar vuelva a quedar librada a la interpretación durante una competencia.












