En una operación con foco en plazos cortos, el Gobierno logró rescatar US$3.300 millones pero tuvo que elevar los rendimientos para colocar deuda a largo plazo.

La Secretaría de Finanzas concretó un canje de deuda dólar linked con un nivel de aceptación del 75%, lo que le permitió despejar unos US$3.300 millones del vencimiento inmediato de la LELINK D30S6. La operación evidenció una marcada preferencia del mercado por los plazos breves, concentrándose la mayor parte de las adscripciones en alternativas que postergan las obligaciones únicamente hasta octubre y noviembre de 2026, con tasas implícitas de entre 5,7% y 6,9% anual sobre la devaluación oficial.

Para extender los compromisos hasta junio de 2028 a través del bono TZV28, la autoridad financiera tuvo que convalidar una Tasa Interna de Retorno (TIR) implícita de casi el 9,9% anual sobre el ajuste cambiario. Este rendimiento significó un aumento de 140 puntos básicos en comparación con la colocación previa de ese mismo título y representa un retorno acumulado cercano al 18% entre septiembre de 2026 y mediados de 2028 para los tenedores.

A pesar de la sobretasa ofrecida para extender la madurez de los compromisos, el interés inversor por el tramo largo fue acotado, adjudicándose únicamente unos US$70 millones nominales en el bono con vencimiento en 2028. De esta forma, si bien la estrategia oficial logró aliviar la presión sobre los pagos de corto plazo, expuso las exigencias de rendimiento requeridas para concretar la refinanciación a mayor escala temporal.

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