El presidente Javier Milei viaja mañana a España sin un plan alternativo en caso de que Donald Trump pierda las elecciones en Estados Unidos, mientras mantiene su apoyo a Netanyahu y congela la relación con Lula y Pedro Sánchez.

Javier Milei tiene los huevos en una sola canasta. El presidente argentino construyó su política exterior alrededor de Donald Trump, Benjamin Netanyahu y un puñado de dirigentes de derecha en el mundo, y no hay señales de que esté pensando en qué hacer si esa red se cae. Mañana viaja a España, donde la relación con el gobierno de Pedro Sánchez sigue rota, y eso dice bastante de cómo Milei entiende la diplomacia.

El vínculo con Trump es casi personal para Milei. Lo reivindica en cada discurso, lo imita en el estilo y lo defiende cuando otros mandatarios prefieren guardar silencio. Pero esa apuesta tiene un riesgo enorme: si los demócratas ganan en Estados Unidos, Argentina podría quedar sin interlocutores clave en el mundo desarrollado. Con Brasil, Milei tampoco habla: la relación con Lula da Silva está en su peor momento desde hace años.

El cuadro es complicado porque Argentina depende de organismos internacionales y de acuerdos comerciales que muchas veces requieren buena sintonía con gobiernos de distintos signos políticos. Apostar solo a los aliados ideológicos puede funcionar cuando todos ganan, pero cuando alguno cae, el costo lo paga la política exterior entera. Según LA NACION, Milei no tiene un plan B trazado para ese escenario.

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