La información fue dada a conocer por Celeste Saulo, reconocida como una de las principales autoridades en meteorología a nivel global. Su amplio conocimiento y experiencia en la materia le permiten ofrecer un análisis profundo sobre los impactos del cambio climático, especialmente en lo que respecta a los recursos hídricos.
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la argentina Celeste Saulo, advirtió que el planeta ya perdió alrededor de 9.000 gigatoneladas de hielo, lo que equivale a 31 años de agua potable, y señaló la grave situación que enfrentan muchos países insulares, que están perdiendo territorio rápidamente debido al aumento del nivel del mar. En el marco del Congreso Nacional del Agua (CONAGUA2025) en Mar del Plata, Saulo destacó que para algunas comunidades, el crecimiento del nivel del mar puede significar la diferencia entre la existencia o la desaparición.
Durante su presentación, Saulo repasó los avances en predicción hidrometeorológica y enfatizó la importancia de contar con políticas públicas y cooperación internacional para afrontar la crisis hídrica. Destacó la evolución de la meteorología en las últimas décadas, resaltando que gracias a la incorporación de satélites, hoy los pronósticos a siete días son tan confiables como los de tres días hace treinta años, aunque también advirtió que se necesitan más datos en tierra, especialmente en regiones como África y América Latina.
La científica también subrayó que desde 1991, el 91% de los desastres humanos están relacionados con el agua, y aunque la cantidad de muertes ha disminuido gracias a los sistemas de alerta temprana, las pérdidas económicas continúan aumentando, reflejando desigualdades profundas entre países. En este sentido, destacó la necesidad de garantizar el acceso a estos sistemas, especialmente en las regiones más vulnerables, y criticó la falta de intercambio de información hidrológica entre países, lo que limita la capacidad de anticipar eventos extremos.
Por último, Saulo señaló que el cambio climático es una crisis existencial que amplifica las desigualdades sociales y planteó desafíos importantes para la transición energética, resaltando la disparidad en la financiación entre regiones desarrolladas y en vías de desarrollo. Insistió en el valor del conocimiento científico aplicado a las necesidades de las personas y defendió el papel central del Estado y el multilateralismo para enfrentar estos problemas globales. Finalizó con un llamado a la acción colectiva e individual para construir soluciones desde la sociedad organizada y proteger lo público como un bien común.














