La mayoría de los empleados jóvenes no busca ascender y prioriza el bienestar por encima del crecimiento profesional. El fenómeno se vincula a salarios que no acompañan las expectativas y cambios en las prioridades laborales.

Un informe reciente señala que el 83% de los trabajadores jóvenes en Argentina atraviesa o atravesó situaciones de desmotivación o aburrimiento en su empleo. Este escenario se describe como un “modo automático”, donde la falta de compromiso afecta la productividad y reduce la innovación dentro de las empresas.

Según datos de encuestas privadas, seis de cada diez empleados dejaron de aspirar a ascensos, mientras que un 19% no desea asumir más responsabilidades y un 38% no muestra interés en promociones o reconocimiento. Especialistas en recursos humanos atribuyen esta tendencia a que los aumentos salariales asociados a los ascensos no compensan el esfuerzo adicional ni el costo de vida.

También se observa un cambio cultural en la forma de entender el trabajo: más de la mitad de los empleados rechazaría un ascenso si implica afectar su bienestar personal. En ese sentido, el equilibrio entre vida laboral y personal, la flexibilidad y la salud mental se imponen como prioridades frente a la carrera jerárquica tradicional.

El fenómeno es especialmente marcado en generaciones jóvenes, que valoran modelos laborales más flexibles y menos verticalistas, influenciados por cambios sociales recientes como la pandemia y el teletrabajo.

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