Los balances 2025 de los principales municipios de la región dejaron al descubierto dos formas opuestas de administrar los recursos públicos. Mientras Cipolletti y Villa Regina mostraron orden financiero, la gestión de María Emilia Soria en General Roca no logró contener el gasto y terminó el año en rojo.

Los estados contables del ejercicio 2025 de los tres municipios más grandes del Alto Valle rionegrino reflejaron modelos de gestión muy diferentes. Cipolletti alcanzó un superávit cercano a los 14.000 millones de pesos, un resultado que la ubica como referencia regional en materia de orden de las cuentas, mientras que Villa Regina también cerró el año con equilibrio financiero y capacidad de ahorro.

En el otro extremo quedó General Roca. La gestión de María Emilia Soria registró ingresos por 53.720,5 millones de pesos y erogaciones por 59.132,7 millones, lo que arrojó un déficit de 5.412,2 millones, con disponibilidades por apenas 1.654,6 millones al cierre del ejercicio. El municipio gastó de manera sostenida por encima de lo que recaudó a lo largo del año.

El contraste entre los municipios refleja distintas prioridades a la hora de administrar el dinero de los vecinos. Mientras algunas gestiones lograron ordenar sus cuentas y generar ahorro, la administración de Roca cerró el año con un desequilibrio que se suma a un contexto de fuerte aumento de tasas y reclamos vecinales. Un resultado que deja a la gestión de Soria en el centro de la polémica regional por el manejo de las finanzas públicas.

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