Una serie de movimientos registrados en concepto de viáticos y movilidad ponen bajo la lupa a Pablo Grasso y a funcionarios de su gestión. Entre los gastos aparecen más de $3 millones vinculados a un viaje a Río de Janeiro, mientras que el conjunto de los movimientos relevados supera los $7 millones.
Los registros de gastos de la gestión de Pablo Grasso volvieron a generar cuestionamientos por movimientos realizados en concepto de viáticos y movilidad. Entre los distintos desembolsos figuran partidas asociadas a viajes, incluido uno con destino a Río de Janeiro, por un monto superior a los $3 millones.
El caso adquiere mayor relevancia al observar el total de los gastos relevados, que supera los $7 millones. Los movimientos ponen el foco sobre el uso de los recursos públicos y abren interrogantes respecto de los motivos de los viajes, los funcionarios involucrados y la justificación de los desembolsos realizados.
Los registros vuelven a poner bajo la lupa la administración de Grasso y el manejo de los fondos municipales. Frente a estos datos, crece el reclamo por conocer en detalle el destino de los recursos, quiénes fueron los beneficiarios de los viáticos y qué actividades oficiales justificaron estos gastos.












