El intendente de Río Gallegos volvió a quedar en el centro de la polémica tras conocerse el presupuesto destinado a la adquisición de mobiliario para su despacho, autorizado mediante una licitación privada. A este gasto se suman otros desembolsos vinculados a alquileres y viajes personales de Grasso.

Mientras desde el Municipio de Río Gallegos se advierte sobre la falta de fondos, se conoció que Pablo Grasso destinó más de $48 millones a la compra de muebles para su despacho. El gasto fue autorizado mediante una licitación privada y volvió a poner el foco sobre el destino de los recursos municipales y las prioridades de la gestión del intendente.

El presupuesto destinado al mobiliario se suma a otros desembolsos vinculados con la administración municipal y que también quedaron bajo cuestionamiento. Entre ellos aparecen gastos relacionados con alquileres y viajes personales de Grasso, que agregan nuevos elementos a la discusión sobre el uso de los recursos mientras el Municipio sostiene que atraviesa dificultades financieras.

La situación volvió a generar polémica en Río Gallegos porque el gasto en mobiliario para el despacho del intendente contrasta con las advertencias oficiales sobre la disponibilidad de fondos municipales. El monto superior a los $48 millones y los demás desembolsos mencionados reabren así el debate sobre las prioridades de la gestión de Pablo Grasso y el destino de los recursos públicos.

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