María Cristina Clemente, escribana especialista en sucesiones, explicó por qué las personas mayores de 70 años deberían pensarlo dos veces antes de transferir sus bienes a sus hijos.

María Cristina Clemente fue categórica: nunca le aconsejaría a alguien de 70 u 80 años que done sus bienes en vida. La escribana, con amplia experiencia en temas de herencias y transferencias de propiedades, señaló que este tipo de decisiones pueden traer consecuencias económicas y legales muy difíciles de revertir una vez que se concretan.

El problema central es que, una vez hecha la donación, el bien deja de pertenecer al donante. Eso significa que si la relación con el hijo o hija se complica, o si aparecen necesidades económicas imprevistas, la persona mayor queda sin respaldo. No hay vuelta atrás fácil, y los juicios para recuperar lo donado son largos y costosos.

Clemente también aclaró que existen otras herramientas legales, como los testamentos, que permiten organizar la herencia sin perder el control de los bienes en vida. Según LA NACION, la especialista insistió en que cada caso es distinto, pero que la donación anticipada rara vez es la mejor opción para los adultos mayores.

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