Un misil balístico iraní impactó en la base aérea Ali Al Salem en las últimas horas, en un nuevo episodio de tensión en Medio Oriente que coincidió con el colapso de las conversaciones en la Casa Blanca para extender el alto al fuego entre Washington y Teherán.
Al menos cinco ciudadanos estadounidenses resultaron heridos tras el impacto del misil iraní en la base aérea Ali Al Salem, en Kuwait. Entre las víctimas hay personal militar activo y contratistas, todos con lesiones leves. El ataque también destruyó un dron de combate MQ-9 Reaper y dañó gravemente al menos otro, con un valor aproximado de 30 millones de dólares cada uno. El Comando Central de Estados Unidos no emitió declaraciones públicas inmediatas sobre el incidente.
El ataque se produjo en un momento crítico de las negociaciones entre ambos países. Una reunión de dos horas en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca concluyó sin acuerdos, pese a que el presidente Donald Trump había anticipado que una «determinación final» sobre un posible acuerdo estaba próxima. Funcionarios estadounidenses habían confirmado días antes la existencia de un memorando de entendimiento para extender el cese del fuego por 60 días, pero medios estatales iraníes desmintieron que el texto estuviera cerrado, señalando que su contenido había cambiado en los últimos días.
Las exigencias de Washington para avanzar en cualquier acuerdo se mantienen: que Irán abandone su programa nuclear, entregue sus reservas de uranio enriquecido y reabra el estratégico estrecho de Ormuz. Desde Teherán, el presidente del Parlamento fue categórico: no habrá pasos concretos hasta que la otra parte actúe primero. El conflicto, que ya lleva más de cuatro meses, continúa escalando mientras la diplomacia no encuentra terreno firme.














