El régimen de Teherán advirtió que endurecerá sus represalias y anunció la creación de una «zona prohibida» en las proximidades del estratégico estrecho de Ormuz.
Mohammad Bagher Ghalibaf, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, aseguró que la etapa de respuestas proporcionales ha concluido y que cualquier agresión contra los intereses de su país recibirá un contraataque más severo. Las declaraciones se producen tras los embates iraníes a buques militares estadounidenses, efectuados en represalia por bombardeos previos contra petroleros del país islámico, en un escenario de negociaciones diplomáticas paralizadas.
En paralelo, las autoridades iraníes confirmaron que en los próximos días establecerán un área restringida en sectores del Golfo, la cual se extenderá desde la línea del bloqueo naval estadounidense. Mohsen Rezai, también miembro del Consejo Supremo, advirtió que toda embarcación que ingrese a dicho perímetro será sujeta a sanciones.
La escalada bélica entre ambas naciones se reanudó el pasado 30 de agosto con el bombardeo estadounidense a infraestructura iraní en la zona del estrecho de Ormuz, poniendo fin a un periodo de relativa calma y encendiendo las alarmas en el escenario internacional.












