El gremio expuso que los haberes en la comuna están por debajo de los provinciales, con categorías que no cubren la canasta básica. En este contexto, cuestionaron a la intendenta por priorizar el gasto en eventos mientras crece el malestar entre los trabajadores.
Según un relevamiento difundido por la concejal Belén Bavastri, los haberes de la comuna estarían hasta un 54% por debajo de los que cobra personal de la administración pública provincial por tareas equivalentes. La diferencia expuso una tensión creciente dentro del municipio: mientras los empleados reclaman recomposición salarial, la gestión local defiende un esquema de gasto que sigue destinando fuertes recursos a eventos y festivales.
El informe comparó cinco categorías y señaló que el salario promedio municipal ronda los $937.002, frente a un promedio provincial de $1.443.194,90, lo que representa una brecha de más de $506.000. Uno de los datos más sensibles es el de la Categoría 16, donde algunos trabajadores percibirían $585.812,15, una cifra que queda lejos de cubrir el costo de vida actual. A esto se suma el reclamo de la Asociación de Trabajadores Municipales, que denunció que el adicional por presentismo lleva 20 años congelado y continúa en apenas $62 mensuales.
El malestar gremial se profundiza en un contexto donde la propia administración municipal proyectó para 2026 un presupuesto de más de $122.000 millones, con gastos corrientes superiores a los $83.000 millones y una previsión de endeudamiento de $23.500 millones. Aunque desde el Ejecutivo local hablaron de prudencia fiscal y equilibrio, los cuestionamientos apuntan a una contradicción de fondo: se argumentan restricciones para mejorar los salarios, pero al mismo tiempo se sostienen gastos millonarios en actividades masivas.
Uno de los puntos más criticados es la Fiesta Nacional de la Manzana. Según datos difundidos en medios regionales, la edición 2025 demandó una inversión total superior a $1.422 millones, mientras que para 2026 se proyectaron aportes municipales por más de $3.000 millones. La oposición también cuestionó el Festival de la Sidra, al señalar que tuvo un costo de organización cercano a los $300 millones y dejó un saldo deficitario estimado en $280 millones. Desde el oficialismo, en cambio, Soria defendió la Fiesta de la Manzana como una inversión en identidad, turismo, comercio y movimiento económico local.
En ese escenario, la discusión dejó de ser solamente salarial y pasó a convertirse en un debate sobre las prioridades de gobierno. Los trabajadores municipales reclaman haberes dignos, actualización de adicionales y una política salarial que reconozca el rol cotidiano de quienes sostienen los servicios de la ciudad. Frente a ese reclamo, las cifras de eventos, endeudamiento y déficit alimentan una pregunta incómoda para la intendenta: si hay recursos para fiestas y grandes despliegues, ¿por qué los empleados municipales siguen cobrando sueldos que, según las denuncias, están entre los más bajos de la provincia?














